Mr. Barker | Agencia Creativa

Lonzo Ball: el nuevo niño prodigio de la NBA.

Pocos jugadores tienen la capacidad de llenar millares de tabloides y páginas web antes de su debut en la NBA.

La historia de Lonzo Ball (Anaheim, California, 1997) parecía estar ligada a la mejor liga de baloncesto del mundo desde antes incluso de su nacimiento, como los héroes de las grandes epopeyas, marcado de forma divina para cumplir un propósito del que ni si quiera él es consciente.

Pero esto no es la Grecia clásica, ni si quiera el siglo XX, donde los valores aún significaban algo. Esto es el siglo de los negocios, donde los jóvenes prodigiosos como Lonzo son disputados como trozos de carne entre las universidades más prestigiosas, a sabiendas que descubrir una nueva joya puede significar beneficios de cientos de millones de dólares.

Recientemente, y tras los escándalos de primas ilegales que universidades como Arizona daban a los agentes de estos jóvenes para asegurarse la firma, Kevin Durant y Michael Beasley, grandes estrellas universitarias en su día se confesaban sobre este problema en una entrevista en la ESPN. “Es una locura”, comentaba el alero de los Warriors. “Ahora los padres y los agentes de los jóvenes solo piensan en dinero. No deberían hacer públicos nuestros salarios, esto vuelve loca a la gente”.

 

¿Es Lavar Ball un genio o un descerebrado?

 

Lonzo Ball tiene unas indudables cualidades baloncestísticas, y las lleva enseñando desde su paso por el instituto de Chino Hills, donde compartió vestuario con sus dos hermanos, DiAngello y LaMelo, ahora perdidos en la lejana Lituania por decisión del patriarca. “ZO” también brilló en la mítica UCLA, donde regaló decenas de momentos de fantasía a los aficionados californianos, como por ejemplo su enfrentamiento con el actual número uno del Draft de 2017, Markelle Fultz, donde los angelinos salieron vencedores. Durante su único año en UCLA, el mayor de los ”Ballers” promedió 14,6 puntos, 6 rebotes y 7,6 asistencias. Pero más allá de las estadísticas, un aura flotaba sobre Lonzo cuando salía a la cancha. Una marca que solo poseen los que, si la suerte les acompaña, son capaces de marcar una época en el baloncesto estadounidense.

 

Solo una persona ha conseguido eclipsar a Lonzo Ball y ese es su padre, el ogro LaVar. Esto puede sonar extraño a primera vista, pero desde que apareció en el panorama del baloncesto, Lavar Ball ha copado tantas o más portadas que su hijo. Si bien es cierto que Lonzo tiene unas cualidades innatas para el baloncesto, su padre las tiene para los negocios. No hay mala publicidad.

 

En los meses previos al Draft del pasado año, Lavar Ball, jugador de baloncesto y fútbol americano de escaso éxito en su etapa universitaria (donde debió asistir a todo tipos de ponencias y charlas de cómo convertirse en millonario), se dedicó a pasearse por todos los programas deportivos que le permitieron aparecer (no fueron pocos) promocionando a su hijo como la próxima gran estrella de la liga y soltando barbaridades del estilo de “Yo podría ganar en un uno contra uno a Michael Jordan”, con Lonzo sonriendo de forma frívola de fondo, pero sin gesticular palabra.

 

Lavar tenía una misión. Llevar a su hijo a los Lakers. Y como no, lo consiguió. Tras una campaña publicitaria digna del propio Joseph Goebbels, constante y exasperante a partes iguales, consiguió llevar a cabo esta empresa a buen puerto. Lonzo Ball fue elegido como número 2 del Draft por los Angeles Lakers. “Debo ser un genio” dijo LaVar por televisión. Y no debe ir desencaminado. Cuando fue preguntado por si utilizaba a sus hijos como un reclamo comercial respondió: “Eso es lo que hacen las universidades, ¿no?”. La verdad es que, pese a la presión mediática que sufre Lonzo desde hace tiempo, LaVar parece consciente de que el joven jugador tiene la cabeza muy bien amueblada y es capaz de soportar todo este ruido sin que afecte a su juego. Por eso, pese a todo el odio y discrepancias que hay hacia su familia, LaVar parece que tendrá a sus tres hijos jugando en la NBA en los próximos años. Sin duda, algo está haciendo bien.

 

¿Cómo juega Lonzo Ball?

El joven “Baller” es seguramente uno de esos jugadores que aparece una vez cada diez años. No en vano, desde muy pronto se le empezó a comparar con Jason Kidd, toda una leyenda de la NBA. Su principal virtud es la de tener un mapa de la pista en su cabeza. Casi nunca erra en la toma de decisiones y puede lanzar pases con una precisión milimétrica de canasta a canasta. Además, es de esos que hacen mejores a sus compañeros. Kyle Kuzma, la otra gran estrella del Draft de los Lakers, escogido en segunda ronda, mostró una conexión excepcional con Lonzo durante la Summer League. Es como si el base de 20 años consiguiera entrar en la cabeza de sus compañeros e incitarles a posicionarse, correr o encontrar los espacios en ataque para hacer fructiferar al equipo en la parcela ofensiva.

 

En lo que va de temporada NBA, Lonzo Ball está promediando 10.2 puntos, 7.1 rebotes y 7 asistencias. Ya lleva dos triples dobles y se convirtió en el jugador más joven de la historia de la NBA en conseguir un 3×2 con tan solo veinte años y diecinueve días, superando así al rey LeBron James. Antes del All Star era el quinto rookie que más rebotes promediaba, solo superado por Joel Embiid, Domantas Sabonis, Ben Simmons y Lauri Markkanen, jugadores interiores todos ellos. Además, era el segundo novato con mejor porcentaje de asistencias, el tercero en robos y el tercero en tapones.

 

Hay que hablar de catapultas. Porque la mecánica de Lonzo, estudiada por el prestigioso programa Sport Science de la ESPN, da mucho en que pensar. En primer lugar, la forma en la que arma el brazo, creando una espiral de fuera hacia adentro, es un 20% más arqueada que la técnica de tiro considerada como tradicional. El balón sale de sus dedos en 0,47 segundos, 7 décimas más rápido que la media actual de la NBA, tasada en 0,54 segundos. En sus primeros partidos se le vio muy ansioso, lanzando casi 8 triples por partido y alcanzando un paupérrimo porcentaje inferior al 30%. Parece que esto fue parte de sus primeros partidos, donde los jugadores jóvenes están ansiosos por mostrar todas sus cualidades. Desde que volvió de su lesión tras el All-Star de Febrero, Lonzo ha conseguido anotar 8 de sus 12 lanzamientos, coincidiendo con la buena racha de victorias que han acumulado los angelinos durante este periodo. Parece que todo mal es temporal para esta joven estrella.

 

Podríamos decir que Lonzo es la perfecta unión entre pasado y futuro. Con una mente y concepción clásica como la de Igmar Bergman pero con una puesta en escena eléctrica y frenética como la de Guy Ritchie, buscando un símil cinematográfico. Sus capacidades atléticas están fuera de toda duda. Con sus casi dos metros, supera de largo en altura y envergadura a otros jugadores de su misma posición. Es verdad que en defensa debe mejorar de forma individual, pero muestra una gran astucia para ir al robo cuando un rival encara a un compañero. En cualquier caso, esto no parece un impedimento para ser un jugador determinante en la liga. Sus cualidades, en caso de seguir sus progresión esperada, harán sombra a sus escasos déficits.

 

Sueño de una Noche de verano: La Agencia Libre de 2018

 

Los Angeles Lakers crean una serie de rumores desmesurados todos los veranos. Tengan el equipo que tengan, una interminable batería de estrellas suenan para el equipo californiano. En los últimos años y pese a los desastrosos resultados deportivos, se marcó desde la retirada de Kobe Bryant en rojo el verano de 2018 como fecha para resurrección del equipo. Magic Johnson, leyenda viva del del antiguo pabellón de Inglewood y del “showtime” es ahora el Jefe de Operaciones del conjunto del Pacífico. Decidió salirse del inmovilismo de Kutchap, antiguo “boss”, y se desprendió de prácticamente todos los contratos de peso para poder acometer una nueva revolución. Paul George, DeMarcus Cousins, Carmelo Anthony y sobre todo LeBron James son algunos de los jugadores que podrán decidir con total libertad su futuro este verano al concluir sus contratos actuales.

 

Los Lakers ahora mismo no pueden asegurar un proyecto serio y definido, pero lo que si ofrecen, aparte de un gran mercado como es la ciudad angelina, es una base joven que, con el acompañamiento de un par de estrellas y algunos especialistas curtidos en mil batallas podrían llegar a optar a grandes cosas. La verdad que tendrían que darse varios condicionantes y tener esa pizca de suerte con la que la franquicia siempre ha contado en estos escenarios. Ball, Ingram, Randle (agente libre este verano), Kuzma, Zubac y Hart forman seguramente junto a Philadelphia y Milwaukee la mejor plantilla joven de de la liga.

 

Lonzo Ball, ya instalado en la liga y con la figura de su padre más lejos que nunca, ahora seguramente envuelto en el proceso de convertirse en presidente de Lituania, podrá empezar a ser valorado por sus méritos deportivos y quien sabe si en unos meses será el base titular de un equipo que aspira a ganar la NBA. La liga observa con expectación y envidia una vez más a los Lakers y a su joven joya. Una nueva hoja en la historia de la NBA está escrita. Ahora falta por ver cómo será el nudo y desenlace de esta nueva epopeya.

 

Publicado en

Pablo Lodeiro

El baloncesto me abrió sus puertas sin pedirme nada a cambio y le dí todo mi entusiasmo y energía. Con el paso de los años y tras muchas noches en vela, utilizo mi mente y mis dedos para escribir sobre él, sin amagos ni dudas. Este deporte se merece que lo transmitan tal y como es y estoy aquí para llevar a cabo esta misión casi divina. Desde Galicia, Madrid o cualquier parte del mundo, hablemos de basket, hablemos de NBA.

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