Mr. Barker | Agencia Creativa

El Rey prometido

LeBron James jugará las próximas cuatro temporadas en los históricos Los Angeles Lakers. No hizo falta un programa de televisión ni un show innecesario, pero las consecuencias de su decisión marcarán drásticamente la NBA a corto y medio plazo.

 

La agencia libre de la NBA 2018 empezó por todo lo alto, con el bombazo de un sueño de una noche de verano hecho realidad. LeBron James, uno de los dos mejores jugadores de la historia, eligió a Los Angeles Lakers para continuar su carrera tras perder de nuevo en las finales contra los Warriors (4-0). Atrás queda Cleveland, donde no se quemaron camisetas ni se derribaron estatuas. En Ohio solo resoplará la añoranza del hombre que los puso en el mapa baloncestístico estadounidense. En la otra punta del país espera un reino sin rey. La franquicia angelina, que tras la marcha de Kobe Bryant quedó huérfana de líder y propósitos, espera con los brazos abiertos el resurgir de su naturaleza competitiva. Los mejores siempre han jugado en los Lakers y y no hay nadie mejor que James.

 

 

Los Lakers poseen esa mística única de firmar a los mejores jugadores independientemente de su momento de salud deportiva

 

La decisión de LeBron agita bruscamente el panorama actual de la NBA. La magnitud y presencia de un jugador como el de Akron provocará un efecto dominó en cientos de movimientos y negociaciones en el resto de franquicias de la liga. Magic Johnson preparó de forma quirúrgica desde su llegada como jefazo de la franquicia esta fecha del calendario. No había límites ni plan alternativo y en su mente solo existía un objetivo: devolver la gloria a los Lakers. Seguramente la figura del antiguo base sea la más reforzada después de este movimiento. Siempre que un equipo consigue convencer a un agente libre para que firme por su equipo es un éxito, pero convencer a una estrella de la talla de LeBron James sin un proyecto claro es prácticamente una anomalía en la historia de la liga.

 

¿Por qué los Lakers?

 

Los Angeles Lakers no son nada ahora mismo. La acumulación de talento joven los distingue en la liga pero no garantizaba un éxito inminente. Las fuentes que nos llegan desde el otro lado del Atlántico aseguraban el pasado domingo que El Rey manejaba finalmente tres opciones: los Philadelphia 76´ers, los Houston Rockets y los Angeles Lakers.

 

Los Sixers era el destino más continuista. Su presencia en la Conferencia Este facilitaría las cosas durante la fase regular de la competición a un jugador de 34 años, lo que le permitiría abstenerse de la absorción de una gran carga de minutos hasta los Play-offs. Los Boston Celtics serían su gran enemigo por el primer puesto, teniendo en cuenta que el mero hecho de poseer a LeBron en esa conferencia implica llegar de forma casi segura a la Final del Este. Un factor diferencial en el juego interior como Joel Embiid, un buen entrenador como Bet Brown, una plantilla ya consolidada que jugó la pasada campaña unas semifinales en el Este y un aprendiz al que mostrar el camino (Simmons), creaban un entorno sin fisuras.

 

Ya en el Oeste, la firma por los Houston Rockets se traduciría en crear un nuevo Big Three junto a Paul y el actual MVP James Harden. Nunca sabremos qué triquiñuelas financieras tendrían que haber desarrollado los de Texas. La renovación de CP3 (4 años y 160 millones) y la inminente resolución del affaire Capela, por el que los Rockets tendrán que igualar cualquier oferta si quieren retener al prometedor pívot suizo, presentarían unas condiciones incompatibles con las exigencias de El Rey.

 

Magic Johnson y Rob Pelinka salen como los grandes reforzados de esta operación

 

“Llama a los Lakers”. Con esta frase abrían varios rotativos estadounidenses horas antes de que la decisión se oficializara por parte de los representantes de James. La noticia caía como un martillo en la liga, destruyendo las esperanzas de tantos aspirantes y dejando a un claro ganador. Los Lakers lo habían vuelto a hacer, como ya ocurrió en su día con entes estelares de la talla de Kareem Abdul-Jabbar, Witt Chamberlain o Shaquille O’Neal.

 

Los Angeles Lakers es el primer gran equipo de LeBron James. Miami Heat y Cleveland Cavaliers desarrollaron su éxito a través de la figura del omnipresente alero, pero los californianos poseen una infinita historia previa. La llegada de James, desde la visión individual del alero, es todo un desafío. Por una parte, debe honrar la extensa trayectoria de la franquicia y por la otra, el desafío de desbancar a los Warriors desde su propia conferencia, en su propio terreno de caza y con un equipo todavía por formar y a todos los hechos prácticos inferior, solo nos lleva a un camino: James quiere ser considerado el mejor de la historia.

 

La llegada (del) El Rey a los Lakers es un movimiento meditado de forma concienzuda. Ha firmado tres años más uno opcional. No es algo pasajero sino un compromiso sólido y con esperanzas campeonas. Quiere triunfar en Los Angeles como el gran desafío final de su inconmensurable carrera. El cierre épico de una trilogía, el más difícil todavía.

 

Nuevos escuderos en la corte

 

La plantilla de los Lakers es un mapa aún por descifrar para James. Tras la finalización de los contratos de la mayoría de jugadores que militaron la pasada temporada en el equipo del Pacífico, un gran abanico de posibilidades se abren para conseguir acomodar a LeBron. La juventud de momento es el gran aval de los Lakers para este nuevo proyecto.

 

Lonzo Ball, Kyle Kuzma, Brandon Ingram, Josh Hart y Ivica Zubac forman el núcleo duro de la actual plantilla. Son jóvenes y sin experiencia, pero con un margen increíble de mejora para los próximos años. Cualquiera de ellos está capacitado para compatibilizarse con James y ocupar un puesto de relevancia en el camino hacia el éxito. Seguramente el nombre clave sea el del joven “ZO” un jugador absolutamente diferente al resto de la liga. En clave LeBron, su atletismo e inteligencia en la pista encajan a la perfección con las exigencias del de Ohio. Además, sus ansias de balón podrían liberar a James de la constante organización que requería en Cleveland. “Estoy ansioso por jugar con Lonzo”, parece ser que fueron las palabras del nuevo jugador de los Lakers cuando fue preguntado por la cúpula directiva de la franquicia. Con Ball y Lebron, los Lakers volarán sobre el parqué.

 

El núcleo joven de los Lakers podrá explotar al jugar al lado del mejor

 

El otro jugador que parece encajar a la perfección con James es Kuzma, el más maduro y listo para competir de la joven manada. A priori parece que será su nuevo Love. Un jugador con una determinación exhaustiva desde la línea de tres, tremendo para finalizar jugadas de pick&pop y con la mentalidad de un veterano a sus 24 años. Kuzma y James están predestinados a entenderse.

 

De cualquier manera, estas son suposiciones o predicciones de una mente fantasiosa, excitada por lo que está por llegar. Los rumores de traer una segunda estrella para cuadrar el proyecto son cada vez más abundantes y los jugadores jóvenes de Lakers serían la única y valiosa pieza que la franquicia podría usar como moneda de cambio. Sin embargo, de lo que sí podemos hablar es de los cuatro agentes libres que han firmado con los Lakers tras la oficialización de Lebron.

 

Cadwell-Pope, Rajon Rondo, JaVale McGee y Lance Stephenson, los primeros en llegar

 

Cadwell-Pope, tras pasar una temporada en el conjunto angelino, ha decidido prolongar su compromiso con la franquicia. Doce millones será el sueldo en el próximo año para un escolta con importantes aptitudes defensivas y una buena amenaza de tiro exterior. Una pieza que cualquiera calificaría de importante en un equipo destinado al anillo.

 

Rajon Rondo fue seguramente el más sorprendente a nivel deportivo. El ex de los Celtics, que ha dado tumbos por Sacramento, Chicago y New Orleans en las últimas temporadas, ha convencido a Pelinka y Magic para luchar por los minutos en el puesto de director de juego. Su gran aval para esta nueva aventura es su magnificencia en los Play-offs, sobre todo en el tándem que formó con Jrue Holliday en la defensa sobre los dos diablos de Portland Trailblazers hace menos de dos meses. Tanto Lonzo como él tendrán la importante misión de liberar a LeBron de las funciones de dirección y mover al equipo cuando este no esté en pista. Rondo es un valor seguro para esta demarcación.

 

JaVale McGee, en el puesto de pívot y a falta de saber si llegará un jugador para ocupar el puesto de center titular, tendrá un rol de especialista. Ya pasado el tiempo en el que era considerado el bufón de la liga, el veterano, atlético y actual campeón de la NBA demostró en su etapa con los Warriors ser un jugador increíblemente útil en la intimidación, el rebote y la finalización cerca del aro.

 

Por último, y seguramente la más llamativa de todas las contrataciones hasta el momento, fue la llegada del mismísimo Lance Stephenson, el archienemigo de LeBron James. Verlos juntos enfrentarse a todos los peligros que les esperan en los Lakers en esta aventura debería ser motivo para pagar un abono de temporada en primera fila del Staples para toda la temporada. A nivel emocional, el fichaje es un éxito; a nivel deportivo, dependerá de la implicación de Lance.

 

¿Cuál es el plan?

 

Aún falta un mundo para ver cómo se organizan el resto de equipos y cómo finaliza la agencia libre. Los Warriors, actuales campeones, ya han dado el primer paso firmando a una incógnita como es actualmente DeMarcus Cousins. No se le espera hasta diciembre, pero el talentoso pívot, a poco que cumpla con las expectativas mínimas, será un nuevo punto diferencial en el engranaje de Golden State.

LeBron James ha llegado a los Lakers para hacer historia y ganar los máximos campeonatos posibles, pero haciendo las cosas con sentidiño. Sus tres años más otro opcional de contrato muestran su compromiso con la franquicia y el proyecto. Muchos jugadores llegarán y se irán con el fin de lograr este objetivo. Ni siquiera la figura de Luck Walton, gran conocedor de la casa Laker y hasta ahora prometedor entrenador (fue elegido en el Draft de 2003 junto con Lebron James) tiene su puesto asegurado ahora mismo. Todo a favor de El Rey. Ahora solo queda esperar, ver la evolución de los acontecimientos y aguardar hasta esa mágica noche en la que LeBron James se enfunde por primera vez el dorado y púrpura. Suena raro hasta decirlo.

 

Publicado en

Pablo Lodeiro

El baloncesto me abrió sus puertas sin pedirme nada a cambio y le dí todo mi entusiasmo y energía. Con el paso de los años y tras muchas noches en vela, utilizo mi mente y mis dedos para escribir sobre él, sin amagos ni dudas. Este deporte se merece que lo transmitan tal y como es y estoy aquí para llevar a cabo esta misión casi divina. Desde Galicia, Madrid o cualquier parte del mundo, hablemos de basket, hablemos de NBA.

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