Mr. Barker | Agencia Creativa

Cavs y Warriors: un nuevo capítulo en la rivalidad del siglo XXI

El equipo del rey LeBron se enfrentará por cuarto año consecutivo, desde la mayor de las inferioridades, a los hipertalentosos californianos liderados de forma incuestionable por Stephen Curry y Kevin Durant.

 

Lebron mirando hacia arriba en mitad de un partido con los Cavs

 

 

La lesión de Chris Paul lo cambió todo. Los Houston Rockets, que hasta el pasado 24 de mayo habían realizado una temporada absolutamente impecable y con una idea baloncestística irreprochable, cayeron en desgracia al lesionarse su base titular en los isquiotibiales. Las alarmas saltaron en las entrañas de los tejanos. Con un 3-2 favorable frente a los actuales campeones, los Golden State Warriors, y con un Harden de más a menos en las Finales de Conferencia del Oeste, la balanza pasaba a decantarse claramente hacia el conjunto liderado por Stephen Curry, Kevin Durant y Draymond Green, que pese a demostrar que no estaban al 100% en estos Play-Offs, olieron la sangre desde su clínica y despiadada mirada. Ayer se consumó la remontada por 4-3 tras ganar en el Toyota Center de Houston por 101-92. Cleveland ya espera en las ansiadas The Finals.

 

El camino de los Cavs ha sido más arduo si cabe en la postemporada. La reconstrucción que sufrió la plantilla a mediados de regular season no presagiaba grandes cosas para los de Ohio. Analizando la aportación de los jugadores que llegaron a cambio de Isaiah Thomas, Iman Shumpert y Dwyane Wade, solo el veterano base George Hill ha sabido imponerse en la rotación y aportar minutos de calidad, pese a ser un jugador de caras y cruces. Jordan Clarkson y Larry Nance JR, agitadores en el Staples de Los Angeles las últimas temporadas, no han sabido adaptarse a las aspiraciones y exigencias de los Cavs. Caso aparte Rodney Hood, seguramente el más talentoso de los tres, que llegó con el papel de teórico titular tras la discreta temporada del veterano JR Smith, y que ha caído en el ostracismo del banquillo tras algún que otro desencuentro con el Tyron Lue. Solo la magnificencia del todopoderoso LeBron James ha sabido estabilizar al equipo ante los desafíos propuestos por los Indiana Pacers, Toronto Raptors y en última estancia, los orgullosos y sorprendentes Boston Celtics.   

 

Las nuevas incorporaciones de los Cavs no han estado a la altura de las expectativas.

 

El chico de Akron (el de verdad) ha realizado la que será una de sus temporadas más recordadas. El odio generado por su figura cuando renunció ante su populacho para huir a la soleada Florida y así ganar dos anillos de forma consecutiva marcó su figura aparentemente como uno de los villanos de la liga. Pero esto no es la historia de un malhechor, más bien de un antihéroe. Volvió a Cleveland y le dio a la ciudad su primer título hace dos años en aquellas épicas finales, donde remontaron un 3-1 para acabar reventando el Oracle Arena en un séptimo partido para los anales de la historia de este deporte. Estaba Kyrie claro. En cualquier caso, esta será la octava final consecutiva de James, con un balance de tres anillos conseguidos y cuatro derrotas, una contra los Mavericks de Dirk y otra ante los Spurs, además de las dos frente a los Warriors.

 

El equipo de Ohio naufraga a la hora de crear ventajas desde la marcha de Irving si el juego no pasa por las manos de LeBron James.

 

En muchos de los círculos especializados en NBA se habla de la pérdida de las rivalidades históricas en esta competición y el amiguismo imperante. Ya no están los Billy Laimbeer escupiendo sobre el histórico leprechaun del Garden de Boston, los duros enfrentamientos a finales del siglo pasado entre el estrellato de los Lakers y los Utah Jazz y los Portland Trailblazzers o aquel Jordan contra todos. Sin embargo no podemos obviar que los Cleveland Cavaliers y los Golden State Warriors se odian. Cuatro finales consecutivas de lucha a muerte dan para muchos enfrentamientos, resentimientos y cuentas pendientes. Estos dos equipos, el mejor jugador contra el mejor combinado, ya son historia viviente de la NBA. Posiblemente sea el último capítulo ante los rumores del la marcha de Lebron al acabar la presente temporada, pero que Finales se nos vienen encima.

 

 

Cuando hablamos de la máxima inferioridad de los Cavs este año nos referimos tanto a plantilla como a fluidez de juego. LeBron ha conseguido cerrar el debate sobre quién es el mejor jugador de la actualidad a base de la normalización de exhibiciones antológicas pero, en ningún caso, el resto de la plantilla ha estado a la altura. Sólo Kevin Love parece estar cerca de lo que James exige, con alguna que otra exhibición de tiro durante la destrucción hasta los cimientos de la ciudad canadiense de Toronto. El “LeBronsistema” ha llegado a su máximo exponente durante esta postemporada. Jugando más de 40 minutos por partido y reconocer públicamente tras el séptimo partido contra los Pacers en primera ronda estar literalmente “asfixiado”, todas las acciones ofensivas de su equipo pasan por sus manos. Sus compañeros se han convertido en plenas marionetas de sus deseos y podemos afirmar con rotundidad que la plantilla actual de los Cavaliers es la peor de largo de las últimas cuatro temporadas.

 

Kevin Durant se alza como el factor desequilibrante que rompa la desigualdad, como ya pasó en la Finales del año pasado.

 

Si profundizamos levemente en los factores que podrían dar alguna oportunidad a los de Cleveland ante el prácticamente infinito favoritismo de los Warriors, Tristan Thompson, que pasó de ser apartado de temporada por temas extradeportivos, se ha elevado como una pieza clave en las dos últimas eliminatorias, sobre todo en la Final de Conferencia contras los Celtics, donde se impusieron por 4-3 provocando la primera derrota de los verdes en casa en estos Play-offs. El déficit de rebote de los Celtics fue aprovechado de forma inteligente por el canadiense y este mismo proceso podría repetirse en las Finales. Pese a que los Warriors son el segundo mejor equipo reboteador en lo que va de Play-Offs (49.5 por partido), Steve Kerr parece que apostará por el ya famoso quinteto de la muerte en la mayoría de minutos de los partidos, sin un pívot natural y cediéndole toda la responsabilidad bajo el aro Durant y Green. Pese a la picardía de Draymond y su facilidad para imponerse a rivales que lo superan en envergadura, como ya se vio en el duelo contra Capela, Thompson pose de una habilidad natural para ganar espaldas y continuar jugadas hacia el aro. Sin un oponente de altura como McGee o el zorro Pachulia, este vacío puede dar alguna posibilidad a los Cavs.

 

Tristan Thompson puede ser un factor clave por su lectura de los bloqueos, el rebote ofensivo y el arte de ganar la espalda a sus defensores.

 

En clave Warriors, parece que han llegado con el motor viciado hasta el capítulo final de la temporada. Atrás quedan esas exhibiciones de tiro y de movimiento de balón, seguramente propiciadas por el “bajón” de forma de Curry y por la aparición del Durant más acaparador (y acertado) en acciones individuales. En cualquier caso y pese a que estuvieron al borde del abismo contra los Rockets, han demostrado el desconocimiento de la palabra inferioridad en la mayoría de enfrentamientos. No juegan como acostumbran pero ganan como siempre. Malditos sean.

El próximo jueves a las 3 de la mañana comenzará el enfrentamiento final, donde la épica, los momentos de tensión, polémicas y piques serán una constante hasta que solo quede uno, el hiperbólico campeón de la NBA o, como se autodenominan los yankees, the World Champions. LeBron está ante la oportunidad de definirse de forma definitiva como el mejor de todos los tiempos ante una hipotética victoria. Los Warriors, por su parte, pueden convertirse en esa leyenda que ya casi nadie discute. Violentos puñetazos contra la armónica fluidez. Dos visiones del baloncesto que no defraudarán a nadie.

 

Publicado en

Pablo Lodeiro

El baloncesto me abrió sus puertas sin pedirme nada a cambio y le dí todo mi entusiasmo y energía. Con el paso de los años y tras muchas noches en vela, utilizo mi mente y mis dedos para escribir sobre él, sin amagos ni dudas. Este deporte se merece que lo transmitan tal y como es y estoy aquí para llevar a cabo esta misión casi divina. Desde Galicia, Madrid o cualquier parte del mundo, hablemos de basket, hablemos de NBA.

Deja un comentario





Pin It on Pinterest

Share This