Mr. Barker | Agencia Creativa

El poder del dinero y la estrategia del terror

¿Se puede hablar del DAESH como corporación multinacional del terror?

Si bien obtener el máximo beneficio económico no es el fin último del terrorismo yihadista, la ventaja competitiva y la cota de poder que ha adquirido el DAESH frente a otros actores de la comunidad internacional, Estados inclusive, es un aspecto diferencial que ha dotado a la organización de una genética hasta ahora nunca vista.

Esta circunstancia ha sido posible gracias a su capacidad de inmersión por la vía ilegal y, paradójicamente, legal, en el sistema económico internacional mediante el establecimiento de sinergias con el sector privado y el crimen organizado.

En este sentido, la clave del éxito de la yihad contemporánea del autodenominado Estado Islámico ha sido la tardía consideración de la financiación del terrorismo en el ámbito legal e internacional.

Por ejemplo, esta situación ha provocado que la detección del rastro generado por la actividad terrorista en los mercados de valores sea a día de hoy una ardua tarea en cuyas líneas han de seguir profundizando los cuerpos de seguridad y los servicios de inteligencia financiera.

Sin embargo, la lucha contra el terrorismo yihadista a través de sus medios económicos y financieros se ha visto lastrada por la aquiescencia de determinados estados y un valor añadido a la ecuación: donaciones privadas procedentes de los mismos a través de fundaciones sin ánimo de lucro o empresas pantalla en pro de la pugna por los intereses geopolíticos. Este es el caso de Arabia Saudí, Qatar o Turquía en la región.

¿Cómo recobrar el dominio de la situación?

Primero, el DAESH está en un punto de no retorno en lo que respecta a su aspiración de conformar un califato universal bajo un Estado islámico unificado, puesto que sin territorio no hay recursos que explotar ni activos que recanalizar como inversión. Por consiguiente, su estrategia inicial está prácticamente abocada al fracaso.

Por esta razón, dado que crear un Derecho Penal Internacional es una utopía, la propuesta ideal debería partir de la creación de un marco legal que aproveche las iniciativas existentes contra el crimen organizado y el blanqueo de capitales y, del mismo modo, de la elaboración de un reglamento completo –no meras propuestas sectoriales- frente a las transacciones financieras en el ciberespacio.

En segunda instancia, el análisis exhaustivo de los mercados de valores y su tiempo de recuperación frente a los atentados terroristas podría ser otra medida de utilidad, junto al control prospectivo de frente a la especulación o el uso de información privilegiada.

Por último, el endurecimiento de las sanciones contra cualquier ente vinculado a la financiación del terrorismo yihadista, focalizando las medidas en estados ‘patrocinadores’.

Parece obvio que la lucha contra el entramado económico del DAESH está surtiendo efecto, pero el combate no se puede reducir  en exclusiva a la vía económica.

Erradicar esta lacra por completo sin el interés de facto de toda la comunidad internacional no será posible y la amenaza sobrepasará las ambiciones nacionales. Que gane el mejor.

Publicado en

Noelia García

El orden internacional podría ser equiparado a la perfección del caos, adoro intentar reubicar sus piezas y, particularmente, descubrir quién maneja sus hilos.

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