Mr. Barker | Agencia Creativa

El ABC de la amenaza terrorista

Creemos conocer los conceptos básicos que rodean al terrorismo yihadista, amenaza que lidera, junto con el crimen organizado o la guerra nuclear, el amplio pool de amenazas de la agenda de seguridad nacional e internacional.

Independientemente del estatus que ocupa el terrorismo, los medios de comunicación, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, e incluso, autoridades gubernamentales distinguidas han empleado de forma reiterada conceptos como terrorismo, yihad, fundamentalismo o extremismo con absoluto desconocimiento.

El primer paso para hacer frente a la amenaza terrorista es saber definirla, siendo trascendental delimitar a qué nos enfrentamos.

En una era en la que todo está perfectamente etiquetado, resulta paradójico que sigan surgiendo problemas, especialmente a la hora de tildar a los fieles de un credo religioso concreto de fundamentalistas, extremistas o terroristas, algo inconcebible en un mundo globalizado y plural.

En este punto nos encontramos ante una cuestión de percepciones e intereses, por lo que es capital señalar las diferencias entre estos conceptos y los nodos que los conectan -aquellos que suelen inducir al error- como punto de partida de cualquier análisis relativo a una amenaza terrorista que es vox populi.

Terrorismo

Concepto polisémico. Fenómeno cuya conceptualización ha sido objeto de debate, derivado de las diferencias entre Estados respecto a la motivación e intencionalidad de dicha violencia.

La falta de una definición oficial en un momento como el actual, en el que el terrorismo de índole religiosa ha experimentado un giro significativo y un alcance transfronterizo, genera un amplio margen de interpretación y es una prueba fehaciente de la falta de proactividad de la comunidad internacional.

No obstante, de las resoluciones, convenios sectoriales o decisiones en el ámbito de la Seguridad y Defensa se podrían extrapolar elementos comunes para elaboración de una acepción genérica de terrorismo. Véase:

Amenaza de violencia y/o actos irracionales de violencia premeditada e indiscriminada; motivados por una ideología extremista, en este caso basada en la instrumentalización del credo religioso; perpetrados por una organización, célula o individuo (lobo solitario); con el fin de infundir terror e inseguridad en la sociedad e infraestructuras críticas y de generar un mensaje para una audiencia global, así como una reacción por parte de la misma.

Yihad

En clave negativa este concepto ya no es concebido como el esfuerzo interior o virtud orientada a la mejora individual y/o comunitaria.

La yihad que trata de justificar el terrorismo yihadista es la conocida como ‘yihad menor o externa ofensiva’, comprendida como esfuerzo bélico para preservar la pureza del credo islámico y proteger a la comunidad de creyentes.

La yihad ofensiva tiene como objetivo extender el Islam por todo el mundo para, gradualmente, configurar un califato universal a cualquier precio. Por este motivo, aparece proscrita en numerosas ocasiones en el Corán y bajo ningún concepto ha de ser asociada a la naturaleza del Islam.

Fundamentalismo vs. Extremismo

Tratar el significado de conceptos como terrorismo o yihad sin esclarecer las diferencias entre fundamentalismo y extremismo carece de sentido.

Inicialmente, el fundamentalismo surge como forma de rechazo a la modernidad secular en defensa de un orden idealizado al que es fundamental regresar mediante la interpretación literal de los textos sagrados.

A su vez, el fundamentalismo crea una visión dicotómica entre el bien y el mal que contribuye a idealizar la vida y los principios de los fundadores de la religión.

En el Islam, se trata de la interpretación que busca volver a los fundamentos y a la esencia de la generación coetánea al profeta Mahoma.

No debemos obviar que el fundamentalismo consta de manifestaciones y posturas ideológicas divergentes, por lo que puede resultar complejo desligarlo del extremismo.

A pesar de ello, esta postura solo se convierte en una cuestión a monitorizar cuando adopta actitudes radicales que viran hacia el fanatismo o extremismo, aumentando exponencialmente las posibilidades de que la violencia terrorista se materialice.

Por lo tanto, dicha posición surge a la par del desarrollo de teologías de odio, resentimiento y venganza que justifican el pragmatismo de las acciones terroristas.

En definitiva, el terrorismo yihadista es una perversión del Islam fundamentada en la percepción de un credo amenazado, relegado y humillado frente al laicismo y la modernidad occidental, posición que ha contribuido a la consolidación del salafismo yihadista o combatiente del que emanan los postulados de organizaciones terroristas como el DAESH.

Publicado en

Noelia García

El orden internacional podría ser equiparado a la perfección del caos, adoro intentar reubicar sus piezas y, particularmente, descubrir quién maneja sus hilos.

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