Mr. Barker | Agencia Creativa

Podcast: Arena Negra (Parte III)

Escucha “ARENA NEGRA 3” en Spreaker.

Volví a despertar en mi habitación, sobresaltado. Había pasado mucho tiempo, el blanco de las paredes se había gastado. Juraría que no había vivido ahí. Me puse unos vaqueros enseguida y corrí a las otras habitaciones. Mis hermanos no estaban, ni tampoco mi padre. Todo estaba lleno de polvo: el salón, las camas, las ventanas… bajé las escaleras y fui a la cocina. Mi madre estaba en la mesa del comedor, llorando desconsolada junto a la perra.

-¿Qué ha pasado?- grité.

-Se los ha llevado a todos- dijo sollozando. -A todos-.

-¿Dónde está?

-En el patio, esperando a que salgas- explicó mientras volvía a llorar y hundía la cabeza en la mesa para que no la viera.

Me iba a encontrar, ya era suficiente. Fui decidido a abrir el cajón de los cubiertos y cogí el cuchillo más grande que teníamos en casa. Se había oxidado.

Giré la llave de la puerta del jardín y silbé a la perra para que viniera. Ella, como un resorte, se levantó corriendo conmigo. Abrí la puerta y cerré dando un portazo. Era de noche y no se veía nada. De todas formas, di los pasos firmes mientras empuñaba el cuchillo. La perra empezó a ladrar con fuerza mientras me seguía. Cuando entré en la noche del jardín, volvieron los mareos y me tuve que frenar. Dejaba de sentir la cabeza y mi cuerpo se desplomaba lentamente. En un último esfuerzo, clavé la rodilla en el suelo para no caer. Supongo que el fin acaba llegando; no lo esperaba tan pronto. Escuchaba sus pisadas acercándose.

Tener que enfrentarse a algo sin fuerzas era desesperante y deprimente. Los ojos se me cerraban poco a poco y enseguida estaría a merced de cualquiera, sin conciencia ni voluntad. El cuchillo se me resbaló entre los dedos.

Un grito seco salió de mi garganta cortando el viento. Volví a gritar más fuerte. El cuerpo me respondía vagamente, pero eso era suficiente. Levanté todo mi peso muerto a base de corazón, y salté al vacío. Di con una pared y me partí la nariz. Grité de rabia mientras me retorcía del dolor. La sangre empezó a entrar en mi boca y me atragantaba con ella. Luego me erguí, golpeé al aire, al silencio y volví a caer.

Los minutos pasaron y seguía lanzando golpes a la nada. Embestí las paredes y esquivé aquella imaginación que me perseguía. A base de las caídas, los pantalones se rajaron y la sangre brotaba de unas rodillas en carne viva.

Pasaron las horas, los días y los años. Nunca salía el sol y estaba encerrado en aquel jardín oscuro del que nunca iba a salir. No sabía que estaba pasando, ni quién estaba detrás de aquello, pero por algún extraño motivo seguía levantándome.

 

Publicado en

Blue RS

Me dedico al mundo de la producción audiovisual, aunque he trabajado también en fotografía, la edición de vídeo y he sido director de arte en agencia. Me gusta el cine, leer, boxear y salir de noche. Tengo un humor bastante negro que no suele molestar a la gente o eso creo.

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