Mr. Barker | Agencia Creativa

La importancia de un desayuno saludable

Adoro los desayunos. Los que me sigáis por las redes sociales ya lo habréis notado. Me encanta probar mil opciones distintas, innovar en mis platos y no caer en la rutina de tomar siempre lo mismo. Es mi comida favorita del día y también la considero la más importante. Quiero explicaros el porqué.

Un buen desayuno es nuestra gasolina

Hay que tener en cuenta que son los primeros alimentos que ingerimos después de muchas horas sin comer nada, y para funcionar todo el día necesitamos energía. El hecho de empezar el día con un mal desayuno o simplemente no tomarlo, provocará que nos pasemos todo el día intentando recuperar esa falta de nutrientes y que muchas veces caigamos en la tentación de comer cualquier cosa; con eso me refiero a comidas altas en azúcares, alimentos procesados o carentes de nutrientes esenciales.

Que el primer plato de comida del día sea completo y nutritivo no solo nos ayudará a tener más energía durante todo el día, sino que activará nuestro metabolismo y regulará nuestro nivel de azúcar en sangre, es decir, evitará que tengamos bajadas y subidas en nuestro índice glucémico, lo que precisamente es lo que nos provoca tener la ansiedad de picar entre horas y decantarnos por opciones llenas de calorías 0.

5 consejos para un desayuno perfecto

Sé que muchas personas no empiezan el día comiendo como es debido, ya sea porque tienen prisa por ir al trabajo, porque no les da tiempo de prepararlo en casa y tomarlo… por lo que prefiere cogerse un café y algo para comer de camino al trabajo. Pero el tiempo no es excusa.

Hay que darle a esta comida la importancia que se merece, por lo tanto intenta dedicarle un tiempo y disfrutar de ella.

  1. Hidratación. Son muchas horas sin beber ni comer nada, por lo que el agua es fundamental para eliminar toxinas y empezar un nuevo día como es debido. Basta con tomarte un vaso de agua templada nada más levantarte, y si le añades el zumo de un limón y una pizca de jengibre ya será perfecto. Esta mezcla no solo nos hidratará sino que nos aportará una gran cantidad de beneficios.
  2. Evita lo procesado y los productos con azúcares añadidos. Como ya he recalcado al principio, empezar el día con un mal desayuno no solo provocará que no obtengamos la energía necesaria para afrontar el día sino que además no nos saciará ni nos aportará los nutrientes esenciales.
  3. Incluye los tres macro nutrientes esenciales: Hidratos de carbono, (siempre complejos) entre los cuales encontramos todo tipo de granos, como el pan integral, de espelta, de centeno… la avena, las frutas y las verduras de hoja verde. La importancia de tomar carbohidratos complejos se debe a su gran aporte de fibra. Esta no solo nos ayudará a tener un mejor funcionamiento en nuestro sistema digestivo, sino que además evitará que nuestro cuerpo absorba el azúcar de los carbohidratos en forma de grasa. Gracias a la fibra, nuestro cuerpo simplemente utilizará el azúcar necesario para convertirlo en energía y el resto será eliminado. Proteínas, entre las cuales destaco el yogur griego (¡dejad de lado los desnatados, son bajos en grasas pero altos en azúcares!), huevo duro, frutos secos y pechuga de pavo. Y, finalmente, las grasas buenas, como el aceite de oliva, semillas o el aguacate entre otras. No temáis a las grasas. Si queréis temer a algunas, que sean a las saturadas o a aquellas que nos aportan los productos procesados e industriales.
  4. Variedad. Intenta no comer cada día lo mismo. Si entras en una rutina con el desayuno quizás puedas llegar a cansarte e incluso a omitirlo de tu dieta. En mi cuenta de Instagram podéis encontrar una gran variedad de opciones aptas para todo tipo de dietas y personas.
  5. ¡Disfrútalo! Tomate al menos 15 minutos para desayunar, masticando cada bocado como es debido y disfrutando de este manjar. No solo disfrutaréis de una mejor digestión, sino que vuestro cuerpo será capaz de absorber mucho mejor los nutrientes y de aprovecharlos así al máximo.

Aquí os dejo un par de ejemplos de lo que podría ser un desayuno completo, nutritivo y saludable.

Desayuno tradicional:

– Un par de tostadas de pan integral/espelta/centeno… Lo importante de comer carbohidratos complejos es que poseen una gran cantidad de fibra.

–  ½ aguacate, o si no sois de aguacate, el aceite de oliva de siempre (Grasa saludable).

– Pavo, queso fresco 0%, salmón ahumado, huevo pochado… o si queréis la opción vegana, una cucharada de mezcla de semillas, frutos secos, tofu… (Proteína).

Para todos aquellos que no tengan tiempo de tomárselo en casa:

Desayuno para el camino:

– Batido de: ½ taza de copos de avena, 1 taza de leche de almendra, 1 puñado de espinacas frescas, 1 cucharadita de semillas de chía, ½ plátano y ½ taza de frutos del bosque congelados.

Un desayuno completo no tiene por qué ser algo laborioso y complicado. A mí me encantan los desayunos, y por lo tanto siempre intento innovar haciendo cosas diferentes, pero entiendo que no todo el mundo tiene tanto tiempo y a veces es complicado.

Espero que os sirva de ayuda y que os animéis a empezar el día con una buena dosis de energía.

Publicado en

Carol Panizo

Me apasiona la nutrición, la cocina y el deporte. Encontrar el equilibrio en mi vida a partir de estos tres aspectos es lo que me ha llevado a escribir sobre ello. Inspirar y motivar a la gente a que sientan lo mismo que yo, es lo que me ha traído aquí.

1 Comment

  1. aurora el febrero 27, 2018 a las 2:56 pm

    Me encantan las propuestas. Desde luego está claro que lo mejor y más importante del día debiera ser un buen desayuno. Hay que dedicar un poco de nuestro tiempo a cuidarnos y qué mejor forma que comiendo de forma equilibrada. No a las dietas. Sí a la buena alimentación desde ahora mismo y no picotear entre horas. Las dietas hacen que cuando las abandonemos por aburrimiento a veces, nuestros adipocitos estén hambrientos y cojamos en poco tiempo lo adelgazado más otros poquitos kilos y ser así un punto invertido. Un buen desayuno, cinco comidas diarias equilibradas y una buena hidratación ayuda a mantenernos junto con al menos una hora diaria de caminata a paso ligero.

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