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Wonder Woman: del comic-book a la gran pantalla

El escritor, inventor y psicólogo estadounidense William Moulton Marston decide en 1941 crear, con la ayuda de su esposa Elizabeth Holloway y de su amiga y confidente Olive Byrne, uno de los personajes más emblemáticos que hoy conocemos en el mundo de DC Comics, Wonder Woman.

 

A la par de su compañero Steve Rogers (Capitán América), Diana Prince se erige como protagonista para poner fin a la Segunda Guerra Mundial con un ideal patriótico, democrático y capitalista.

Su primera aparición en DC Comics en 1941 a lomos de un corcel blanco muestra una mujer carismática y llena de valor que, seguida de sus compatriotas masculinos, se adentra en el frente para poner fin al horror del nazismo.

 

La primera etapa (1941-1947) fue escrita por el propio Marston e ilustrada por Harry George Peter durante la maravillosa edad de oro del cómic en Estados Unidos. Su elección introdujo años después en el mundo cinematográfico de DC Comics a la Mujer Maravilla.

 

Como era de esperar para los amantes del comic-book, al igual que sucedió con Capitán América, The First Avenger en Marvel, el desarrollo de la película protagonizada por Gal Gadot lleva la esencia de la superheroína inscrita en una gran parte del filme dirigido por Patty Jenkins. A pesar de algunas incongruencias como podría ser el contexto histórico en el que nos encontramos o la relación amorosa con Steve Trevor, siempre en segundo plano y discurriendo dos historias bien coordinadas dentro de la trama, la amazona mantiene uno de los puntos cruciales de su personalidad: Diana de Themiscyra se involucra en el conflicto, como lo hizo Rosie The Riveter, la antítesis femenina de Uncle Sam, en un periodo en que las mujeres ‘dejaron el delantal’ impuesto por el heteropatriarcado para formar parte de la lucha contra ‘las fuerzas del mal’. A pesar de ser uno de sus principales cometidos, no debemos olvidar que la Mujer Maravilla con sus diálogos cargados de juicios de valor ético-morales trata de conciliar las dos realidades existentes en el género, como esferas separadas. Algo que no hemos podido ver en el hilo argumentativo que DC Comics lanzó en mayo de 2017, exceptuando la intromisión de Diana en el parlamento británico o los persistentes intentos de Sameer (Saïd Taghmaoui) en un duelo políglota por conseguir llamar la atención de la amazona; seguramente por falta de tiempo o porque no les interesaba, quién sabe.

 

“Los comic-books son una representación innegable de la sociedad en la que habitan de forma más o menos extravagante”.

 

Wonder Woman es una verdadera impulsora de los derechos de la mujer, tanto en sus diálogos como en las imágenes que contienen sus números, rompiendo sus cadenas y visibilizando su importancia en la sociedad. Aunque Diana en su origen haya nacido en libertad, fuera del mundo del hombre, a lo largo de su evolución vemos cómo el heteropatriarcado y las normas impuestas indirectamente por la sociedad hacen huella en Isla Paraíso aunque no se haya rendido en ningún momento, siendo la protagonista de una aventura con más de setenta y cinco años.

Actualmente disponemos de varias referencias sobre el origen de los superhéroes tanto en formato visual con la serie producida por History Channel: Superheroes Decoded; o, para los más clasistas, DC Comics: Crónica Visual Definitiva publicada en 2014.

Otra de las nuevas revelaciones para los fanáticos del noveno arte, y sobre todo para los seguidores de Diana Prince, viene de la mano de ‘Wonder Woman, El Feminismo como superpoder’ escrito por Elisa MacCausland en 2017. Una narrativa amistosa sin dificultad para poder terminarla en un par de días nos muestra la evolución de uno de los primeros personajes de ficción femenino junto con Pat Patriot, Miss Victory o Liberty Belle, haciendo una comparativa con el resto de los superhéroes tanto masculinos como femeninos hasta la actualidad.

 

We Can Do It

La magnitud con la que se presentaba la Segunda Guerra Mundial supondría la entrada del sexo femenino con la intención de suplir los cargos masculinos mientras estaban en el frente. La propaganda bélica del gobierno estadounidense aprovechó las continuas demandas del movimiento feminista haciéndolas protagonistas de una situación de extrema importancia para el país, recurriendo a su deber patriótico, independencia económica y la competencia en sus nuevos puestos de trabajo, así como el llamado ‘orgullo de esposa’.

Su éxito hizo mella en las fábricas entre 1941 y 1945 rondando la cifra de dieciocho millones de trabajadoras.

“That Little frail girl can do, more than a man can do”.

 

Su involucración en el conflicto no terminaría en las fábricas. En 1943 se autorizaría la formación en el ejército de la Women’s Army Corps (WAC) dirigida por Oveta Culp Hobby, que instruiría a más de 150.000 mujeres norteamericanas.

piloto en EEUU

Elizabeth Remba Gardner (piloto del servicio de las fuerzas aéreas, WAC).

En este momento, Wonder Woman se convertirá en el ídolo feminista por excelencia en los cómics hasta nuestros días. A pesar de que la mayoría de los lectores fueran hombres, los cincuenta y siete primeros números de su serie regular incluyeron unas historietas de refuerzo dedicadas a glosar biografías de mujeres reales cuyos logros las hacían merecedoras de estar entre The Wonder Women of History.

¿Quién es quién?

En su primera etapa entre 1941 y 1947, Wonder Woman toma las riendas y antepone sus deseos de hacer del mundo un lugar más justo para todos y todas, dejando a un lado la relación amorosa con el capitán Steve Trevor (Chris Pine), que con el tiempo se convertirá en camarada, confidente y, a veces, en ‘damisela en apuros’. Aunque Patty Jenkins no haya querido dar mucha importancia a este aspecto, en palabras de la propia Diana Prince podríamos decir todo lo contrario:

 

“Angel, when are we going to be married?” – Steve Trevor

When Evil and Injustice vanish from the earth! – Diana Prince

 

Una vez llega a Londres, la Mujer Maravilla conocerá a la ‘secretaria’ de Steve Trevor, Etta Candy (Lucy Davis), una mujer sin apariencia ninguna de ser relevante dentro de la vida de Diana, y que, sin embargo, en las aventuras de los primeros números de la superheroína es todo lo contrario. La mejor amiga de Wonder Woman y presidenta de la fraternidad, Beeta Lambda, junto a sus hermanas, se unirá a la batalla contra los nazis en más de una ocasión.

Los villanos al puro estilo DC como Doctor Poison (Elena Anaya), química del bando nacionalsocialista, o la baronesa Paula Von Gunther, miembro de la Gestapo, serán decisivos; pero sin duda alguna, la némesis de Wonder Woman estará encarnada por Ares (David Thewlis), el dios de la guerra según la mitología griega. Marston creó este personaje en el que encerró lo masculino y lo caracterizó con una muerte y destrucción superlativas, magnificando el poder venusiano encarnado por las Amazonas que consideraba muy superiores.

 

La evolución de Diana de Themiscyra en sus posteriores etapas se empaparía de los efectos colaterales de una guerra que ‘regaló’ a las mujeres unos privilegios a cambio de combatir en el frente, tanto desde la barrera como en el campo de batalla. La normativa más convencional de lo femenino se plasmó en Wonder Woman, así como en las luchadoras que han resistido con puño de acero.

 

Indudablemente es el comienzo de una saga de películas, individuales y colaborativas, al puro estilo Marvel, en ocasiones con escenas post-crédito, pero este no es el caso.

Carla Pascua

Nacida en el Reino de León y con un único propósito en la vida: la arqueología, no en vano mis amigos me llaman Indiana. Siento debilidad por los superhéroes, por los mitos del mundo antiguo (cuanto más al norte mejor) y por el baloncesto, donde Curry es el único sheriff de la pista. El mundo es un lugar maravilloso y lleno de aventuras esperando a ser descubiertas.

1 Comment

  1. Belen el abril 8, 2018 a las 5:32 pm

    Tu si que eres gran amazona!!! Y vas a ser una buenísima Arqueologa.bss

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