Mr. Barker | Agencia Creativa

Películas hechas con cariño

Películas agradables y tranquilas.

Hay películas que no destacan por tener argumentos complejos o momentos que te hagan levantarte de la butaca, sino que tienen su atractivo en ser capaces de contarte historias cercanas y verosímiles sin necesidad de volverse grandilocuentes, conservando todo el encanto y la ternura en su desarrollo gracias al cariño con el que están hechas.

En esta lista enumero unas pocas de estas joyas, perfectas para ver en momentos en los que te apetece algo agradable y tranquilo.

Kamchatka (2002)

Dirigida por Marcelo Piñeyro y con Ricardo Darín y Cecilia Roth como protagonistas, Kamchatka nos narra la huida de una familia ante la persecución de la dictadura militar de Argentina en los años 70. Los acontecimientos se nos presentan a través de la visión de un niño que está entrando en la adolescencia y a menudo no entiende el significado de lo que ocurre a su alrededor.
Esta película es una oda al amor familiar. Sus grandes actuaciones consiguen algo al alcance de muy pocas películas: que realmente nos sintamos parte de esa familia. De ningún modo los personajes están idealizados ni son perfectos (el personaje de Darín no soporta a su padre), pero todo en ellos transmite realismo y consigue contagiarte su amor por la vida, por ser feliz con el simple hecho de poder compartir momentos juntos.

Los chicos del coro (2004)

Un nuevo profesor sustituto llega a Fond de l’Etang, un internado para niños con problemas de adaptación o familiares. El humilde profesor de música consigue formar un pequeño coro con los niños del colegio y poco a poco irá influyendo en sus vidas.
Esta película deja patente un cariño por los detalles que se puede sentir simplemente viendo el resultado final. Los personajes adquieren vida propia y resulta difícil no identificarse con ellos. La música es preciosa, las actuaciones son estupendas y la historia es tierna. En resumen, es complicado hacer una película más agradable.

 

La vida de los otros (2006)

Ambientada en la Guerra Fría, narra las historias cruzadas de un miembro de la Stasi (policía secreta del régimen comunista) y de una pareja de artistas a los que un alto cargo ordena poner bajo vigilancia debido a su interés en la mujer y a sus intenciones de quitarse al marido de en medio.
La verosimilitud en las películas de este género suele ser una virtud que brilla por su ausencia, pero en esta película todo es creíble: el espía solitario que se ve emocionalmente conectado con las personas a las que vigila, o la forma de afrontar los problemas de la pareja. En todos los casos nos podemos poner en su lugar y entender lo que sienten.

Una historia verdadera (1999)

En esta ocasión, David Lynch se aleja de su género favorito (thriller) para contarnos una historia sorprendentemente simple: dos hermanos llevan años sin hablarse, pero cuando Alvin se entera de que su hermano está muy enfermo decide emprender su viaje para verlo. Debido a una mezcla de factores (falta de dinero, principios inamovibles y necesidad de redimirse) se ve obligado a realizar de 500 km en tractor.
¿Por la sinopsis no parece gran cosa, verdad? Esta cinta consigue contar una historia que normalmente no tendría demasiado interés, con personajes de los que normalmente no se hablaría (viejo huraño, hija discapacitada) y aún así crear un conjunto realmente bello e íntimo. Si piensas que de tu vida no se podría sacar una película, tranquilo, David Lynch puede.

La vida es bella (1997)

Aquí hago una pequeña sinopsis, aunque dudo que haga mucha falta (¿Aún queda alguien que aún no haya visto esta película?). Roberto Benigni dirige y protagoniza esta película ambientada en los campos de concentración. La originalidad de la propuesta está en su planteamiento más centrado en la manera de afrontar las adversidades del protagonista que en lo cruento de la situación.
La vida es bella nos trata de convencer de que siempre hay un hueco para la ternura, el cariño, la inocencia y el buen humor aunque las circunstancias nos lo pongan difícil. Si por cualquier razón no consigues conectar con los personajes (cosa bastante improbable) te merecerá la pena verla simplemente por su banda sonora.

Daniel Álvaro

Soy Daniel Álvaro Alonso, estudiante de ingeniería aeroespacial y cinéfilo hasta la médula. Desde que tengo memoria siempre me ha encantado el cine y las series, no solo como un simple entretenimiento, sino como una manera de vivir a través de las experiencias de otros.

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