Mr. Barker | Agencia Creativa

La nueva revolución digital: Blockchain (I)

 

Aprovechando el tirón que está teniendo el tema de las criptomonedas, y en especial Bitcoin, voy a hablar de algo que probablemente hayáis oído aunque, seguramente, no comprendáis del todo: la tecnología Blockchain.

 

Puesto que no se trata de un tema sencillo y requiere de un poco de perspectiva, desarrollaré este tema en más de un artículo. Vamos a por el primero de ellos:

 

Comencemos por el principio: cómo nace la tecnología Blockchain (‘cadena de bloques’). Pese a que esta tecnología es algo muy novedoso, el proceso que tiene como culmen se inició hace ya tiempo.

 

En las décadas de 1970 y 1980, un movimiento informático se propuso implantar los mecanismos de mercado como las subastas o las ventas al campo de la informática (plataformas que todos conocemos como eBay o PayPal se fundan en 1995 y 1998, respectivamente), a la vez que la criptografía (explicado de manera sencilla: ‘escribir en clave’; si no conozco la clave, es difícil que descifre el contenido del mensaje) avanzaba abriendo nuevos horizontes al todavía reciente y novedoso campo de la seguridad informática.

 

En este contexto aparece la figura de un desconocido para la mayoría: Nick Szabo. Este estudiante de Derecho y licenciado en Ciencias de la Informática acuña el término ‘smart contracts’ (‘contratos inteligentes‘), al parecer, alrededor de 1993. Dicho de manera simple: un contrato inteligente vendría a ser un programa informático que se encargaría de verificar que se han cumplido las condiciones establecidas en el acuerdo entre las partes contratantes; de este modo, realizaría una acción si las mismas se cumplen, y una distinta en caso de no cumplirse. Un buen ejemplo que ilustra qué es un contrato inteligente es el siguiente:

 

«Imagina que un grupo de colegas quiere hacer una porra para un partido de fútbol. Así, los mismos deciden ‘crear’ un contrato inteligente específico para ese partido. Todos depositan cierta cantidad de dinero en una cuenta controlada por el contrato inteligente y, asociado a la misma, describen las características de su acuerdo: pongamos que las características son que todos ponen la misma cantidad de dinero, un número máximo de apuestas por persona, que el que acierte el resultado se lleva todo el dinero (en caso de que más de una persona hubiesen marcado el mismo resultado, estas se reparten el dinero), si no aciertas el resultado, no te llevas nada, y si nadie acierta el resultado cada uno recibe el dinero que había depositado. Además, el contrato inteligente es capaz de interpretar las noticias, por lo que es programado para que, una vez termine el partido, se dirija a una página web deportiva para verificar el resultado. Termina el partido, se publica en la página web, automáticamente el contrato inteligente verifica el resultado, interpreta las consecuencias derivadas de tal resultado y realiza la transferencia de dinero a quien corresponda. Sin pegas: no hay literalmente manera de que ese contrato se incumpla».

 

Más adelante volveremos sobre este concepto de contrato inteligente, y digo concepto porque en aquella época no era aún posible llevarlo a cabo. No sería hasta la aparición del Blockchain cuando estos contratos inteligentes podrían cobrar vida fuera del papel.

 

Volvemos con Nick Szabo, importante por el término de ‘smart contracts’, pero aún más importante por haber desarrollado un mecanismo de divisa digital descentralizada llamada ‘bit gold’ en 1998. ‘Bit gold’ nunca se implementó en la realidad, al igual que los ‘smart contracts’, y quedaría relegado al plano teórico; no obstante, muchos consideran los escritos de Nick como los precursores directos de la arquitectura Bitcoin. Asimismo, se ha especulado mucho acerca de si Nick Szabo, bajo el pseudónimo de Satoshi Nakamoto, sería el creador del Bitcoin; sin embargo, él lo ha negado repetidas veces.

 

Y os estaréis preguntando… ¿para qué nos suelta este tío toda esta chapa si se supone que iba a hablarnos de la tecnología Blockchain? Pues bien, vamos a darle forma a esto.

 

Por un lado, tenemos unos ‘planos’ para crear una moneda digital descentralizada, pero no podemos crearla en la realidad por un gran problema que nacería parejo a su creación: el problema del ‘doble gasto’. Una vez que se han creado los datos, su reproducción se puede llevar a cabo simplemente copiando y pegando. La mayoría de las monedas digitales resolvían este problema mediante el otorgamiento de control a una autoridad central que llevaría las cuentas de los integrantes de la comunidad; no obstante, esta era una solución inaceptable para Szabo, con orientaciones ideológicas con cierta inclinación hacia el anarquismo. Quizás podamos entenderlo mejor con un ejemplo que, aunque no sé si es del todo acertado, arroja algo de luz sobre lo que quiero expresar:

 

«Imaginemos que existe una divisa digital X, con dos monedas en circulación. La persona A tiene una, y la persona B tiene otra. La persona B compra algo a la persona C, que decide que acepta una de las monedas como pago. A la vez, la persona B compra algo a la persona A, que acepta la misma moneda que B a utilizado para pagar a C, como pago. Por supuesto, A y C no se conocen. En este supuesto, al final A creería que tiene 2 monedas, y C pensaría que tiene 1 moneda. Habría 3 monedas en circulación, cuando en la realidad solamente hay 2: no podemos controlar quién tiene el qué. Si tenemos una autoridad central que conoce perfectamente y en tiempo real qué tiene cada uno, solucionamos este problema».

 

Por otro lado, tenemos el concepto de ‘smart contracts’, que tampoco pueden ver la realidad porque no existe una plataforma adecuada para llevarlos a cabo.

 

Es entonces cuando… ¡Eureka! Aparece la tecnología Blockchain por medio de Bitcoin. Bitcoin, una criptodivisa digital descentralizada, independiente de autoridades centrales, que utiliza una tecnología innovadora basada en la confianza de los usuarios (además de mucha informática, algoritmos, criptografía…) para otorgar seguridad a las transacciones. Ya tenemos la pieza que nos faltaba: Blockchain permite llevar a la realidad tanto las divisas digitales descentralizadas como los contratos inteligentes.

Pablo Vega-Hazas

Cada uno es como es, todos somos distintos… pero todos tenemos algo en común: cosas que mejorar. Hagamos un poco de introspección, descubramos cuáles son y cambiémoslas.

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