Mr. Barker | Agencia Creativa

Indiana Jones en busca de la Arqueología

A medida que vamos sumando años, los sueños crecen con nosotros y la imaginación que desprendemos desde la infancia nos hace volar y fantasear con el mundo idílico que más tarde se desvanecerá gracias a un golpe de ‘realidad’. 

La curiosidad nos invade como si de una ráfaga de viento se tratara, y no es otra cosa que las ansias por conocer, en la totalidad que sea posible, la naturaleza que nos rodea, cayendo una y otra vez hasta comprender verdaderamente lo que nos hará o nos hace felices. He aquí el comienzo de una maravillosa carrera llamada ‘vida’. Competitiva y llena de obstáculos que de una forma u otra hay que sobrellevar, y, en muchas ocasiones, considerar de forma positiva, no sólo para nuestro futuro, sino para el yo de hoy; nuestro presente.

Desde lo más personal cada uno tendrá un propósito y ninguno podrá ser comparado por su valor, siempre y cuando se respete la libertad del vecino.

Nuevas ambiciones aparecen, y otras se dejarán atrás, pero hoy la Arqueología es un camino tan hermoso como escabroso y que estoy dispuesta a recorrer por mí y para la sociedad del mañana, siempre con motivación por seguir estudiando e intentando compartir mi pasión y entusiasmo al ser humano.

En el inicio de mi carrera comencé a apreciar lo que realmente significa la Arqueología. Y no, amigos, no es ir en busca del arca perdida, ni mucho menos desenterrar con máximo cuidado una tumba egipcia por miedo a que una maldición pueda caer sobre nuestras cabezas.

Un ‘tesoro’ no se mide por la importancia instantánea que le das, sino por la trascendencia que pueda llegar a tener.

Apreciar los ‘tesoros’ que conservamos del pasado nos hace cada día más ricos, y, de alguna manera, gracias a ellos podemos comprender mejor nuestra contemporaneidad. Aunque por mucho que creamos que todo está escrito, la Historia la escriben los vencedores, pero hoy podemos decir en palabras de Carla Montero:

“La historia la escriben los vencedores, pero el tiempo da voz a los vencidos”.

Aunque metafóricamente nadie haya perdido una de las pocas ventajas que nos da el tiempo, es poder investigar sobre lo que desconocemos para llegar a comprender la actitud y predisposición de nuestro ‘ego’. Y si en este momento no puedo ser yo, será mi igual del mañana.

Por excelencia, la Arqueología se conoce como una ciencia multidisciplinar que, a través de los restos materiales que conservamos, estudia, interpreta y describe las civilizaciones del pasado, e incluso del pasado más reciente. Gracias a ella podemos afirmar que la Guerra Civil que vivió España o las Grandes Guerras Mundiales que sufrió Europa no están documentadas en su totalidad, como muchos de nosotros hemos llegado a creer.

Dejemos atrás a los eruditos y privilegiados anticuarios que sentían una fascinación más allá de lo que se puede llegar a comprender hoy por lo ajeno a nuestra mentalidad occidental y ombligo-centrista. La Arqueología del presente estudia por y para la sociedad, sin ánimo de lucro y con el mayor altruismo que se pueda tener, como queremos creer las ingenuas mentes del siglo XXI.

El conocimiento nos hace libres para poder pensar por nuestra cuenta sobre los problemas que generamos y sus posibles soluciones; y la importancia que le demos a esto nos hará ser de una manera u otra.

 

El pasado puede cambiar el presente, pero creo que, a su vez, el presente también puede influir en el pasado.

La Arqueología actúa a través de los vestigios materiales, en su contexto espacial y cronológico, extrayendo la información de los diferentes aspectos sociales, ya sea la organización social, el sistema político y económico, la religión, el modo de vida de los grupos humanos (alimentación, salud, etc.)…

Por ello, la Arqueología fija sus objetivos a través de diversos condicionantes como es el medio (contexto espacial, topografía, recursos naturales…), la distribución del espacio, la industria, el mundo funerario o el estudio de los restos humanos, faunísticos e incluso botánicos.

Los interrogantes que nos depara el estudio de los grupos humanos del pasado, y lo que ello conlleva, no son pocos, y aunque desde la posición más ignorante parezcan imposibles, el paso del tiempo nos dará la razón, porque sin perseverancia ni paciencia la mitad de las cosas que tenemos no existirían. Ni la física actual o la educación primaria pueden afirmar que su conocimiento está plenamente desarrollado. Por eso, algo que sí debemos agradecer a la globalización en la que vivimos son los constantes cambios y avances para la mejora de esta sociedad nuestra.

Carla Pascua

Nacida en el Reino de León y con un único propósito en la vida: la arqueología, no en vano mis amigos me llaman Indiana. Siento debilidad por los superhéroes, por los mitos del mundo antiguo (cuanto más al norte mejor) y por el baloncesto, donde Curry es el único sheriff de la pista. El mundo es un lugar maravilloso y lleno de aventuras esperando a ser descubiertas.

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