Mr. Barker | Agencia Creativa

Conversación con un futuro emprendedor japonés.

 

Un japonés habla de su familia, entorno y proyectos, dándonos su punto de vista sobre el mundo que le rodea.

 

Tras entrevistar a Luca Kato, un joven japonés que está de vacaciones en Madrid, podemos darnos cuenta de que la sociedad japonesa abarca mucho más que los hikikomori, los ludópatas del pachinko y las lolitas de Harajuku.

 

Luca Kato es un joven japonés de dieciséis años que ha venido a pasar unas semanas a Madrid por su cuenta. Lleva años estudiando español y decidió dejarse caer por la capital española por su amor incondicional al jamón serrano y a la tortilla poco hecha…

 

También porque su madre, que en sus tiempos mozos estudió durante un año en la Universidad Complutense, así se lo recomendó.

 

Luca nació en Pittsburg, Estados Unidos, donde vivió dos años debido al trabajo de su padre. Aprendió inglés y japonés desde pequeño, mejorando sus capacidades lingüísticas en el British School de Tokio durante los años siguientes, donde también estudia español.

 

Como buen hijo de notario tokiota, toca el piano y es un alumno excepcional. Es un fanático del snowbard y sueña con montar su propia start-up tecnológica y con mudarse a San Francisco para desarrollar su carrera profesional. Y quizá incluso vivir allí.

 

¿Último libro favorito? La Sombra del Viento de Carlos Ruiz Zafón.

¿Géneros musicales? La bossa nova y la música lo-fi hip&hop/jazz.

¿Cine? Las películas de Cristopher Nolan.

¿Hobbies? Deportes e informática.

¿Manjar gastronómico preferido? Shoronpo, sabrosos y jugosos dumplings típicos de la cocina china.

 

Comenta que, a pesar de proceder de un entorno familiar conservador, quiere vivir muchas experiencias, conocer gente y ver mucho mundo antes de sentar cabeza y pensar en matrimonio. Es un chico que tiene las ideas muy claras y que evidentemente sabe desenvolverse en entornos multiculturales.

 

Habla de su familia, a la que tiene mucho cariño. Tiene dos hermanas, Leila y Lia, de once y catorce años respectivamente. Relata la buena relación que tiene con su abuela, Mitsue, a la que van a visitar varias veces al año, explicando con una gran sonrisa lo bueno que está el tororo (plato japonés a base de ñame) que cocina cada vez que van a visitarla.

 

Y por último habla de Mina Kato, su querida y respetada madre que trabaja como agente inmobiliaria en Tokio. Afirma contundentemente que se trata de una mujer profesional, con clase, guapa y apasionada de España por su vino, su comida y, sobre todo, su gente.

 

Recuerda sus mejores vacaciones en familia, en Croacia, rememorando el mar Adriático y cómo brillaba bajo la luz del sol de verano, dándole esperanzas de un futuro lleno de posibilidades.

 

Después de todo, este joven tokiota de tan sólo dieciséis años ya ha realizado prácticas en Lowp, una agencia de diseño estratégico situada en la capital del país del sol naciente. No es de extrañar pues que tenga tal ambición profesional y ganas de emprender desde tan joven.

 

¿Su siguiente paso? Miami, donde  tiene amigos y familia a la que visitar antes de volver a Japón para retomar sus estudios y seguir soñando con sus aventuras de futuro.

 

Casos como el de Luca ponen de manifiesto que la sociedad japonesa cuenta con muchos más perfiles de los que conocemos en occidente. Por desgracia, los clichés más propagados suelen ser los más negativos: véase el caso de los hikikomori (aquellos que deciden aislarse de la sociedad de forma voluntaria) o de los sarariman más extremos (empleados que trabajan horas extra inhumanas).

 

Como en todas partes, hay individuos con sueños y aspiraciones y, afortunadamente, también hay personas que buscan conectar con personas de otros contextos geográficos, lingüísticos y sociales. Las nuevas generaciones de todo el planeta vienen pisando fuerte y Luca es un buen ejemplo de que en Asia también hay jóvenes con ganas de crecer, crear y compartir.

Tomás Galván

Descubrir cultura porque somos lo que aprendemos, lo que sabemos y lo que compartimos en el camino. Nuestro bagaje cultural se convierte así en nuestro equipaje de [hu]mano.

1 Comment

  1. aurora el marzo 7, 2018 a las 10:56 pm

    Da gusto encontrar este entusiamo y saber hacer en gente tan joven

Deja un comentario





Pin It on Pinterest

Share This