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ATLANTA: crudo y humorístico retrato de la América Negra

La serie creada por el polifacético Donald Glover, alias Chidish Gambino en el mundo del rap, da, desde su particular punto de vista, lo que es ser afroamericano en el sur estadounidense.

 

 

El conflicto racial sigue vigente en Estados Unidos. Tras la presidencia de Barack Obama, en la que las tensiones parecían suavizarse ligeramente, en esta nueva etapa de reivindicación social y libre expresión masiva en la que nos encontramos, la sociedad negra norteamericana ha decidido plantarse ante la avalancha de manifestaciones en contra de su ‘colectivo’. Asesinatos de la policía, una marginación hacia los guetos que parece no tener fin y unos estereotipos que marcan el día a día de la agenda del país son una barrera insalvable para una normalización.

 

Las muestras de poder social en las calles siempre han sido un instrumento necesario para la demanda de cambios inmediatos, pero, en ocasiones, son insuficientes. Por eso, cualquier estrato de la sociedad necesita de sus mentes más brillantes para, mediante otros medios como la literatura, la música y, en este caso, la televisión o el cine, mostrar al resto cómo realmente están las cosas. Aquí aparece Donald Glover, hasta ahora mundialmente conocido por sus aportaciones al rap con el seudónimo de Chidish Gambino, que con su serie ‘Atlanta’ y mediante el humor negro, la autocrítica y la crudeza del entorno hace un repaso a lo que significa ser negro de un barrio jodido en el sur norteamericano. El resultado es magnífico.

 

Earn, Darius y Paper Boy

 

Para ponernos en situación, ‘Atlanta’ cuenta la historia de un joven que vuelve a su barrio tras pasar unos años en una prestigiosa universidad. Con una hija y sin dinero para darle una buena educación, decide convertirse en el mánager de su primo, Paper Boy, un rapero que está convirtiéndose en todo un icono en la zona del estado de Georgia. La verdad es que es una serie de escenas, no de argumento cerrado. Parece más una sucesión de ‘sketches’ que una historia con una estructura clásica de planteamiento, nudo y desenlace.

 

Caer en la pesadez o sobrecargar un mensaje político y social es algo habitual si el propio emisor está muy involucrado emocionalmente. El mejor ejemplo de esto es el director Spike Lee, que tras varias grandes películas como ‘Haz lo que debas’ (1989), ‘Plan Oculto’ (2006) o ‘La Última Noche’ (2003) ha decidido autoproclamarse como defensor de la comunidad negra, perdiendo su agilidad y brillantez como creador y siendo soterrado por las reivindicaciones. Por su parte, Glover coquetea con este límite en varias ocasiones a lo largo de las dos temporadas estrenadas, pero suele salir al paso con sus situaciones incómodas, de vergüenza ajena e hipocresías de sus protagonistas. El humor negro es el eje sobre el que gira toda la serie y la hace increíblemente dinámica.

 

Las relaciones personales son el auténtico motor de la serie. El contenido deja de ser importante para ver cómo los protagonistas actúan ante las adversidades que les surgen. Paper Boy y Darius, dos buscavidas que ven cómo una pizca de fama les cambia su vida por completo, aportan los puntos más hilarantes y de comedia de la serie. Mientras, el personaje interpretado por el propio Glover y la madre de su hija, una joven negra nacida en Alemania (interpretada por la increíble Zazie Beetz), muestran las interacciones más cotidianas. Pero sin duda, los diálogos más brillantes nadan entorno a los blancos en este mundo de negros. Glover los presenta como auténticos idiotas que intentan formar parte de un entorno que no los quiere ni en pintura. Ellos intentan integrarse utilizando la jerga y las formas de los protagonistas, quedando retratados como los foráneos que son.

 

Fotograma de Atlanta, Childish GAMBINO Y Zazie Beetz

 

‘Atlanta’ es un producto de mensaje que intenta reírse de nosotros y de nuestra ceguera sobre el mundo de los afroamericanos y de la locura que rodea al colectivo, si es que todavía se les puede llamar así. No tiene la profundidad de otros retratos televisivos de la sociedad americana, donde ‘The Wire’ es una diosa entre mortales. Sin embargo, es totalmente disfrutable y muestra una parte del mundo totalmente sometida por la cultura pop actual. Un callejón mugriento disfrazado durante años a favor de la ignorancia occidental.

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